Se sumergió en la bañera junto a todos sus miedos. No podía más, ella no era fuerte como todos le decían,era consciente de que nunca iba a ser lo suficientemente buena, no soportaba los comentarios ajenos, se odiaba a si misma, la agonía le mordía el alma y la culpa le pesaba sobre los parpados. Y voces retumbaban, grabadas en su frente, mentiras que ella se había creído, mentiras como heridas supurantes, que ya no dolían. Se sumergió junto a todos sus complejos, y estos la impulsaron al fondo, , al vacío. Sus pulmones sin oxigeno le pedían que saliera, pero ella no hacía caso, dolor agudo en el centro de su pecho, mechones de pelo enredados en sus manos y una mirada llena que de pronto se quedo vacía. Y de repente, el dolor se fue, se difuminó y desapareció entre sus mejillas. Ella sólo quería acabar con todo, ella solo quería ser perfecta...

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