Te has convertido en el centro de mi mundo. Toda mi
vida gira en torno a ti. Eres como el sol que brilla en días nublados, como la
estrella fugaz en noches cerradas, eres como un soplo de aire fresco en los
días más calurosos... Simplemente eres mi otra mitad. Cada momento que hemos pasado,
cada risa, cada caricia, cada abrazo, cada beso.... es un motivo
más para seguir adelante. Si estoy triste, ahí estás tú para hacerme sonreír.
Si tengo la mirada fijada en el suelo, tú me levantas la barbilla y haces que saque una sonrisa. No sé cómo lo haces pero te quiero más que a mi propia
vida. Contigo iría al fin del mundo. Sólo quiero que me prometas una cosa: pase
lo que pase, nunca me olvides porque yo no lo pienso hacer. Gracias por
existir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario